Diseña con austeridad

31. Elimina funciones que no se usan

Elimina funciones que no se usan

¿Por qué es importante?

Aunque siempre es mejor evitar crear funciones que no se va a utilizar con seguridad (véase Eliminar características no esenciales del alcance.), siempre existe la posibilidad de eliminarlas posteriormente. Reducir el exceso de funciones del producto y eliminar aquellas que no se utilizan o que tienen un valor comercial bajo es fundamental para la eficiencia, la rentabilidad y la sostenibilidad medioambiental. Mejora la experiencia del usuario, reduce el desperdicio y se ajusta a las necesidades de los usuarios.

¿Qué puedo hacer?

  • Mide la tasa de adopción y la frecuencia de uso de las funciones.

  • Coloca los resultados en una matriz con cuatro cuadrantes: adopción baja/alta y frecuencia baja/alta.

  • Sé diligente y pragmático a la hora de evaluar si se deben mantener o eliminar las funciones con baja adopción y frecuencia de uso.

  • Desactiva las funciones seleccionadas.

  • Mantén una documentación clara y paneles de control con métricas de uso de las funciones.

  • Define la vida útil de las funciones y las condiciones/desencadenantes para su retirada en los documentos de requisitos del producto (PRD).

  • Implementa un proceso regular y estructurado para retirar funciones/productos; consulte capítulo 1.

Aspectos a tener en cuenta

  • 🧑💰 Ciclos de desarrollo acelerados que hacen hincapié en el uso eficiente de los recursos

  • 🧑 Minimización de la deuda técnica para prolongar la vida útil y la eficiencia del producto

  • 🧑💰 Mejora de la experiencia del usuario, lo que se traduce en mejores tasas de conversión y mayor satisfacción general

  • 🧑💰 Reducción de los costes de mantenimiento, lo que refleja un diseño y una ejecución eficientes

  • 💰 Optimización que conduce a una reducción del gasto en la nube

  • 💰 Medidas rigurosas de seguridad de los datos que garantizan el cumplimiento normativo y protegen la confianza de los usuarios

¿Cómo se ve el éxito?

Podemos aplicar la misma lógica para las funciones a las aplicaciones, los servicios y los productos. Los usuarios pueden variar dependiendo de si la función está diseñada para fines internos (desarrolladores, atención al cliente, etc.) o para usuarios finales.
Fomenta una cultura de minimalismo y evalúa con tus diseñadores y desarrolladores qué se necesitaría para desactivar las funciones seleccionadas. ¿Afectará esto a otras partes de la experiencia, el código o el negocio? Sé minucioso a la hora de anticipar estos cambios.
Aunque rara vez se utilizan, algunas funciones pueden tener un alto valor percibido por los usuarios y pueden ser necesarias para competir con la competencia. En algunos casos, estará justificado mantenerlas, pero no debería ser lo habitual.