¿Por qué es importante?
Aunque siempre es mejor evitar crear funciones que no se va a utilizar con seguridad (véase Eliminar características no esenciales del alcance.), siempre existe la posibilidad de eliminarlas posteriormente. Reducir el exceso de funciones del producto y eliminar aquellas que no se utilizan o que tienen un valor comercial bajo es fundamental para la eficiencia, la rentabilidad y la sostenibilidad medioambiental. Mejora la experiencia del usuario, reduce el desperdicio y se ajusta a las necesidades de los usuarios.
¿Qué puedo hacer?
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Mide la tasa de adopción y la frecuencia de uso de las funciones.
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Coloca los resultados en una matriz con cuatro cuadrantes: adopción baja/alta y frecuencia baja/alta.
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Sé diligente y pragmático a la hora de evaluar si se deben mantener o eliminar las funciones con baja adopción y frecuencia de uso.
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Desactiva las funciones seleccionadas.
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Mantén una documentación clara y paneles de control con métricas de uso de las funciones.
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Define la vida útil de las funciones y las condiciones/desencadenantes para su retirada en los documentos de requisitos del producto (PRD).
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Implementa un proceso regular y estructurado para retirar funciones/productos; consulte capítulo 1.
Aspectos a tener en cuenta
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🧑💰 Ciclos de desarrollo acelerados que hacen hincapié en el uso eficiente de los recursos
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🧑 Minimización de la deuda técnica para prolongar la vida útil y la eficiencia del producto
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🧑💰 Mejora de la experiencia del usuario, lo que se traduce en mejores tasas de conversión y mayor satisfacción general
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🧑💰 Reducción de los costes de mantenimiento, lo que refleja un diseño y una ejecución eficientes
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💰 Optimización que conduce a una reducción del gasto en la nube
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💰 Medidas rigurosas de seguridad de los datos que garantizan el cumplimiento normativo y protegen la confianza de los usuarios
¿Cómo se ve el éxito?
Podemos aplicar la misma lógica para las funciones a las aplicaciones, los servicios y los productos. Los usuarios pueden variar dependiendo de si la función está diseñada para fines internos (desarrolladores, atención al cliente, etc.) o para usuarios finales.
Fomenta una cultura de minimalismo y evalúa con tus diseñadores y desarrolladores qué se necesitaría para desactivar las funciones seleccionadas. ¿Afectará esto a otras partes de la experiencia, el código o el negocio? Sé minucioso a la hora de anticipar estos cambios.
Aunque rara vez se utilizan, algunas funciones pueden tener un alto valor percibido por los usuarios y pueden ser necesarias para competir con la competencia. En algunos casos, estará justificado mantenerlas, pero no debería ser lo habitual.